Comienza por el tamaño y luego corrige
Los dormitorios ofrecen una buena base, pero el estilo de vida cambia el resultado. Un hogar pequeño con muchos libros puede necesitar más cajas pequeñas que una vivienda grande y minimalista.
Prefiere cajas pequeñas para objetos densos
Libros, vajilla, latas, herramientas y documentos se vuelven pesados rápidamente. Las cajas pequeñas son más seguras y fáciles de cargar. Reserva las grandes para almohadas y ropa blanca.
Cuenta los recipientes especiales aparte
Cajas de ropa colgada, televisores, vajilla, cuadros y contenedores plásticos no deben ocultarse dentro de la estimación general. Mide primero el objeto y cuenta cada recipiente especial.
Compra en dos rondas cuando sea posible
Compra primero cerca del 70–80 % de la estimación. Después de empacar dos habitaciones representativas, compara el uso real y adquiere el resto. Así reduces desperdicios sin detener el trabajo.
Conserva una pequeña reserva
Guarda varias cajas, un rollo de cinta, etiquetas y protección para el último día. Casi siempre aparecen alimentos de nevera, productos de limpieza y cables sueltos.
Conviértelo en un plan personal
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